A finales de los 80’s, la forma en la que uno podía conocer nueva música, o alguna música, era escuchando la radio o yendo a las tiendas de discos. En mi caso, la radio era una gran compañía, una gran fuente de información. Primero, cuando solamente existían radios AM, escuchaba Radio Capital, 710AM en Caracas. Luego con el nacimiento de las FM comerciales en Venezuela, en 1988, escuchaba principalmente Capital FM, aunque luego fui rotando a emisoras como 92.9, Hot 94, Kys FM, Planeta 101 y La Mega 107.

Muchas veces me pasaba que cuando compraba un disco en los 90’s, no tenía idea de que se trataba del mismo artista o la misma banda que había escuchado y me había encantado a finales de los 70 o a principios de los 80’s. Me pasó con Queen, que al comprar un Grandes Éxitos fue que descubrí que esa canción que me encantaba y nunca ponían en la radio, Bohemian Rhapsody, era de ellos. Me pasó con Tears for Fears al comprar el disco que tenía Sowing the Seeds of Love.

El tema lo había visto en un video en MTV, (ese canal que como les he comentado, transmitía videos todo el día, y no realities ultra ridículos), y ese primer fin de semana que pude ir a la tienda de discos, (ese lugar donde uno revisaba música nueva y descubría cómo era la cara de sus artistas favoritos..o descubrías a quienes luego pasaban a ser tus artistas favoritos), compré ese disco, junto con otro de Franco de Vita y uno de Aditus, y los estuve escuchando noche y día. Luego descubrí que este dúo británico, formado por  Curt Smith y Roland Orzabal en 1981, influenciado por Los Beatles, Duran Duran y Human League, era también responsable por algunos de los temas que estaban en mi carpeta mental de “Favoritos”, pero sin saber quién los interpretaba.

Everybody Wants to Rule the World fue, aunque no lo crean, el último tema que se grabó para el álbum Songs From the Big Chair de 1984, el álbum que les daría fama mundial. De hecho, uno de los temas responsables de esa fama en el mundo entero. El tema originalmente tenía en su letra la frase “everybody wants to go to war”, pero Orzabal la cambió orque le parecía mejor “everybody wants to rule the World”, el productor Chris Hughes los convenció de grabarla, y hoy en día es uno de esos temas imprescindibles en la vida.

El otro tema de ese álbum que les abrió las puertas al mercado internacional, fue sin duda Shout, una de las canciones más exitosas de la década de los 80’s, llegando al primer  lugar en las carteleras de los EEUU, Australia, Canadá, Alemania, Holanda, y al cuarto puesto en el Reino Unido.

Tras el lanzamiento del álbum, el grupo comenzó a girar por el mundo entero y durante esa gira, descubrieron una cantante y pianista estadounidense, Oleta Adams , que actuaba en un bar de un hotel de Kansas City, y a la que luego invitarían a colaborar en su próximo álbum.

Después de haber recorrido una gran cantidad de escenarios en el mundo con esta gira, y ya exhaustos, decidieron darse un descanso para planificar su siguiente producción, su tercer álbum. Roland Orzabal decía que durante la gira habían estado tocando estilos musicales que si bien les habían dado un gran éxito, no les daban satisfacción. De hecho, parte de la historia de cómo se formó el grupo tiene que ver con esa necesidad de sentirse satisfechos y contentos con su trabajo. Anteriormente los dos habían estado en una banda, y según  Smith, la idea de éxito que tenían ellos era muy distinta a la del resto de la banda, que disfrutaba sencillamente viajando de gira por el mundo. Ellos querían grabar, disfrutaban mucho más producir música en el estudio, y por eso y otros detalles, decidieron formar un dúo. “Tears for Fears”, un nombre inspirado por una frase en un libro de psicoterapia, “Prisoners of Pain” del psicólogo estadounidense Arthur Janov.

Volviendo a la que sería su tercera producción, fue aquí cuando Orzabal recordó que estando en Kansas City, luego de una presentación de la gira “Big Chair”, conocieron a la cantante Oleta Adams en un espectáculo del hotel, que fue una inspiración para ellos por su voz pero especialmente poro la sencillez de los sonidos en sus temas. Se reúnen a finales de 1986 y comienzan a trabajar, pensando que para 1987 estaría listo el nuevo álbum, pero complicaciones en la composición de los temas y especialmente en no tener muy claro cuál iba a ser el estilo musical que iba a orientar el trabajo de este disco, los hizo retrasarlo hasta 1998.

El nuevo disco fue titulado “The Seeds of Love”, y por supuesto contó con la participación de Oleta Adams, como cantante y como pianista. Luego Adams se embarcaría con ellos en la gira mundial del grupo en 1990, abriendo los espectáculos con sus propios temas y permaneciendo en el escenario para ser el piano y acompañar en coros y voces de Tears for Fears.

Adams ha tenido desde entonces una carrera extraordinaria, apoyada por Orzabal que incluso co-produjo un álbum de ella, y acompañando a Phil Collins en su Big Band Jazz Tour.

De éste álbum “The Seeds of Love”, cuyo primer sencillo obviamente fue “Sowing the Seeds of Love”, salió un tema increíble como segundo sencillo: “Woman in Chains”, en donde Phill Collins toca la batería y donde la genial Oleta Adams presta su poderosa voz.

La gira “The Seeds of Love” ocurrió principalmente en escenarios de Estados Unidos y Europa, y un dato poco conocido es que fueron invitados a Argentina a compartir tarima con Soda Stereo. El último show de la gira fue el 30 de junio de 1990, en el concierto “Live at Knebworth” donde estuvieron al lado de Phil Collins, Pink Floyd y Paul Mc Cartney entre otros. Esa presentación sería la última con Curt Smith y Roland Orzabal juntos, al menos por mucho tiempo.

Luego de la gira, Smith y Orzábal deciden separarse como banda, especialmente porque ya al principio de la gira, Smith tenía problemas personales (se había separado de su esposa), y no coincidía mucho con la visión musical que tenía Orzabal para el grupo. Realizó algunas producciones independientes que no tuvieron el mayor de los éxitos, pero no sería la última vez que escucharíamos de el. En paralelo, Orzabal lanzaría un nuevo sencillo en 1992, como parte de una recopilación de éxitos de Tears For Fears, que llegaría al segundo lugar en el Reino Unido.

Poco después, Orzabal arma una alineación totalmente nueva para volver al estudio a grabar, para cambiar el estilo de Tears for Fears. Es entonces cuando aparece el álbum “Elemental”, en 1993, con un sonido muy distinto al que veníamos escuchando en los 80’s, con sonidos basados en rock progresivo y alternativo, en donde destaca un tema que llegó a las primeras posiciones en Estados Unidos, el Reino Unido, Canadá, Francia e Italia, “Break it Down Again”.

Comenzando el 2000, Curt Smith se encontraba trabajando en su siguiente álbum, “Halfway, Pleased” cuando por temas de papeleo tuvo que reunirse con Roland Orzabal. Decidieron reconciliarse y sacar entonces un nuevo disco de Tears for Fears. Las sesiones de composición incluyeron a un colaborador de Smith desde mediados de la década de los 90’s, Charlton Pettus, y catorce canciones fueron escritas y grabadas en apenas 6 meses.

Por problemas en un cambio de gestión de la disquera que tenían entonces, el disco no salió sino hasta 2005: Everybody Loves a Happy Ending los hizo retornar a su sonido característico de influencia post Beatles que los volvió a colocar en la escena musical, como el del single “Closest Thing to Heaven”.

En 2006, “Songs from The Big Chair” fue re-lanzado por Universal Music, esta vez como una edición Deluxe de 2 discos con más lados B y rarezas añadidas, expandiéndose más allá de la versión remasterizada de 1999. El lanzamiento no incluyó la letra como la banda había querido con el lanzamiento original, pero vino con un folleto de 24 páginas que incluía fotografías raras y notas escritas. El conjunto de 28 pistas contenía cuatro secciones, con el primer disco que contenía el álbum original y varias caras B tomadas de la edición remasterizada.

Para el año 2007 y en adelante, Tears for Fears comenzó a realizar algunas presentaciones como parte de la gira en escenarios europeos en los conciertos denominados: “The Nigh of the Proms” llevados a cabo en en Alemania y Bélgica; en donde clásicos de la banda fueron interpretados acompañados de una orquesta sinfónica dando paso a versiones de notable calidad musical.

Aun hoy en 2018 siguen lanzando nuevos temas, y se siguen presentando con ese sonido incomparable, tanto para grupos pequeños y privilegiados de personas, como en concierto junto con artistas como Hall and Oates. Y aun hoy, el tema que no puede dejar de sonar en sus conciertos, es el mismo con el que abrimos este episodio, porque sencillamente hay cosas que no cambian nunca: y Everybody Wants to Rule the World.

 

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