Ayer, hablando con mis estudiantes de la universidad acerca de Le Corbusier (uno de los “santos patronos” de este blog, cuyo Modulor le da nombre), recordé un libro que este arquitecto publicó en 1955 (a pesar de que lo había realizado en 1947), llamado “El Poema del Ángulo Recto”. Es una colección compuesta por el texto del poema, manuscrito por el propio artista, una gran cantidad de dibujos y 19 litografías en color. Es una obra que expresa lo que Le Corbusier pensaba en torno al acto de creación artística, y a la importancia de la geometría en estos procesos creativos.

“La arquitectura es el juego sabio y magnífico de los volúmenes frente a la luz del sol”, decía, mostrando la pugna permanente entre el Sol y la tierra, entre lo racional y lo irracional. No en vano siempre estuvo presente en sus creaciones el tema de los cuatro elementos, y ellos precisamente inspiraron el Poema del ángulo recto, la obsesión por encontrar esa geometría que se oculta en la naturaleza.

Les dejo un extracto, que refleja su afán creador, esas ganas de cambiar al mundo a través de la arquitectura, ese saber por qué hacía las cosas:

“Asentado en demasiadas causas mediatas
asentado junto a nuestras vidas
y los otros están allí
y por todas partes están los: «¡No!»
Y siempre más contra
que por
No condenar pues a aquél
que quiere asumir su parte en los
riesgos de la vida. Dejad
que se fusionen los metales
tolerad las alquimias que
por lo demás os dejan libres
de castigo.
Es por la puerta de las
pupilas abiertas por donde las miradas
cruzadas han podido conducir al
acto fulminante de comunión.
La mar vuelve a descender
a lo más bajo de la marea para
poder subir de nuevo a tiempo.
Un tiempo nuevo se ha abierto
una etapa un plazo un relevo
Así no nos quedaremos
sentados junto a nuestras vidas.”

“Incluso la gente que afirma que no podemos hacer nada para cambiar nuestro destino, mira antes de cruzar la calle.”

–Stephen Hawking, (vía Nana Cadavieco en Twitter)

Originally published at caracascafe.net on February 10, 2012.